Para estar motivado hacen faltan dos condiciones: tener muy claro los objetivo que se persiguen y pagar todo el precio para conseguirlos. Este precio estás formado por tres impuestos:
- Renuncias y sacrificios para poder optar al objetivo.
- Esfuerzos para cumplir con el programa de trabajo que requiere el objetivo.
- Aceptación de las consecuencias, tanto positivas como negativas, que se derivan de haber optado por ese objetivo y haberse comprometido con esos medios de trabajo.
César Luis Menotti, el flaco, el seleccionador de fútbol que hizo campeona del mundo a Argentina, tiene muy claro estos conceptos. Una de sus frases favoritas dice así: «No hay que llorar cuando se pierde, hay que llorar cuando se traiciona el compromiso».

Los campeones tienen muy claros sus objetivos y pagan todo el precio para conseguirlos.
Cuenta la biografía de Mike Tyson, campeón mundial de boxeo en la categoría de peso pesado, la siguiente anécdota:
Un día, estando el púgil a punto de saltar al ring, planteó lo siguiente a su maestro:
«Tengo que confesarle algo. Estoy a punto de subirme a la lona y me muero de miedo… Temo que mi rival me destroce».
El maestro le contestó:
«Cuando dos boxeadores pisan un ring siempre hay uno de los dos que merece más que el otro ganar. Eso no significa que vaya a hacerlo. Pero creer que merece ganar te ayuda a controlar el miedo. Si te pregunto ahora si mereces ganar, puedes engañarme. Pero si te lo preguntas a ti mismo, una vez estés en el cuadrilátero, frente a tu rival y mirándole a los ojos, entonces jamás podrás engañarte.»
Tyson continuó diciendo:
«¿Y qué tengo que hacer para poder creer que merezco ganar el combate».
Su maestro le respondió:
«Realizar tu mejor esfuerzo en todos y cada uno de tus entrenamientos hasta llegar al combate».

La conclusión de esto radica en comprender que es el esfuerzo el precio a pagar para lograr tus objetivos. No hay otro camino. Sólo dando todo lo que llevas dentro de ti, podrás estas preparado para luchar por aquello que sueñas. Sólo a través del esfuerzo puedes mantener tu motivación fuerte, porque el esfuerzo es lo que te lleva a poder levantarte golpe tras golpe.
Bibliografía: Aprender de los campeones, Pep Marí.






