En su libro «El hombre en busca del sentido», Viktor Frankl escribía:
A diario tenían la oportunidad de tomar una decisión, decisión que determinaba si uno se sometería o no a las fuerzas que amenazaban con arrebatarle su yo más íntimo, la libertad interna que determinaba si uno iba a ser o no el juguete de las circunstancias, renunciando a la libertad y a la dignidad. Al hombre se le puede arrebatar todo salvo una cosa, la última de las libertades humanas, la capacidad de elegir la actitud personal ante un conjunto de circunstancias. Es esta libertad espiritual la que no se nos puede arrebatar. Esa libertad espiritual es lo que hace que la vida tenga sentido y propósito. Quien perdía la fe en el futuro, en su futuro, estaba condenado.
Por eso no es tan importante lo que nos ocurre, sino cómo reaccionamos. Cualquier hombre puede, bajo cualquier circunstancia, decidir lo que será de él mental y espiritualmente.
Lo cierto es que sólo encontramos ese propósito y sentido cuando decidimos ser mejor de lo que somos, cuando progresamos y mejoramos cada día como seres humanos, cuando elegimos ser una influencia positiva en el mundo ayudando de alguna manera, contribuyendo y aportando nuestro grano de arena por simple y humilde que sea, para hacer de este mundo un lugar más humano.
Piensa y medita en profundidad sobre qué es lo que quieres, sobre cual es tu porqué, cuál es tu sueño, cuál es el propósito que va a dar sentido a tu vida. Tómate tu tiempo, estamos hablando de tu vida. Ahora tienes en tus manos la oportunidad de trazar ese nuevo plan, de renacer y escribir un nuevo capítulo en tu historia personal. Eres tu propio escultor, el autor del libro de tu vida, y la pluma que escribirá los siguientes capítulos está en tus manos.
Piensa cuáles han sido los mejores momentos de tu vida, los momentos que más te han llenado e inspirado, los momentos que te hicieron sentir más pleno y satisfecho. ¿Cuáles son las actividades que te han proporcionado mayor alegría o bienestar personal? ¿Qué estabas haciendo?.
¿Qué es lo que verdaderamente te apasiona y da sentido a tu vida? Ése es el mayor descubrimiento que debes hacer.
Quiero que el resto del día lo dediques a reflexionar sobre esta cuestión, a meditar y pensar sobre lo que realmente necesitas, sobre lo que realmente quieres, sobre cómo te gustaría ser y sentirte, lo que quisieras hacer y lograr, a quien te gustaría ayudar, en qué te gustaría contribuir. En definitiva, quiero que descubras tu sueño, porque ésa es la piedra angular, la base sobre la que se asienta tu destino.
El hombre en pocas ocasiones se arrepiente de lo que ha hecho. Sin embargo, en demasiadas se arrepiente por lo que ha dejado de hacer.
Tu vida es ahora y te está esperando a que la vivas de verdad».
Javier iriondo






