Criticar, juzgar… acciones que solemos cometer contra otros que no suelen estar la mayoría de las veces que nos juntamos con amigos o familiares y convertimos en nuestra manera de pasatiempo más común. Solemos olvidarnos que cuando hacemos esto, señalamos con un dedo, pero olvidamos que otros tres, nos están apuntando a nosotros.
En ocasiones nos vemos inmersos en conversaciones donde otros insisten en hablar de personas que no están presentes, la mayoría de las veces para hablar mal de ellos. Muchas veces acudimos a reuniones o citas a sabiendas que nos podemos encontrar con este tipo de situaciones, a sabiendas que no nos gustan, a sabiendas que nos hacen sentir mal.
No caigas en ese juego, pues bien en primer lugar, los que no están presentes no pueden defenderse, en segundo lugar, no ayudas ni al que está criticando, ya que alimentas su odio o malestar al prójimo, ni a ti mismo, ya que sólo engrandece el ego haciéndote sentir superior y poseedor de la verdad.
Sí es verdad que a veces acudimos a la ayuda de un ser querido para escucharles y apoyarle ya que necesita desahogarse sobre algo o alguien. Pero una cosa es empatizar con esa persona y mostrarle tu apoyo, y otra hacer una cruzada contra otros, que repito no pueden defenderse, y al menos algo también tendrían que opinar al respecto.
Aquellos que hacen esto, bien lo hacen por sentimiento de inferioridad, bien por despecho o bien porque no han aprendido a tener conversaciones mas productivas y que no dependan de otros.
Tampoco los juzgues, critiques o ataques a estos, porque ellos son víctimas del desconocimiento o de su propio dolor interior.
Invítales a otro tipo de conversaciones, hablar de las cosas buenas que habeis vivido juntos, de vuestros pasatiempos favoritos, o de vuestros sueños, o bien no te permitas entrar en dicha conversación.
Respétales y guarda silencio, es otra manera de enseñar que ese tipo de conversaciones no ayudan, pero no rajéis de los demás.
La vida es demasiado corta, y valiosa, para perder tiempo hablando mal de los demás, para dejar que ese rencor y odio envenene vuestras acciones y palabras.
Aléjate de ese tipo de conversaciones, incluso si es necesario, aléjate de ese tipo de personas.

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