El objetivo de tu voz interior es controlar el mundo externo. Cuando no nos gusta lo que sucede, lo verbalizamos, lo juzgamos, nos lamentamos y decidimos que hacer al respecto. Esto nos hace sentir más seguros.
Pero tanta prevención, tanta ralladura, tanto pensar en el futuro, acaba siendo una maldición porque nos impide disfrutar del presente. Nos vuelve seres obsesivos y temerosos.
El diálogo mental actúa como mecanismo de protección, de defensa, pero acaba siendo un generador de miedos, contradicciones y confusión.
ACALLAR LA MENTE
No la juzguemos, no intentemos acallarla, no discutamos con ella: simplemente reconozcamos que existe. Todos tenemos esa mente neurótica. La diferencia la marcará el hecho de ser capaces de apartarnos lo suficiente para que apenas moleste.

Cuando sientas una emoción negativa, prueba a decirte:
NO VOY A CERRARME. TENGO UNA MARAVILLOSA OPORTUNIDAD DE REAPRENDER, DE HACERME MAS ESTABLE, FUERTE Y FELIZ».
Soltar significa dar un paso atrás, distanciarse de esa Energía negativa en vez de sumergirte en ella.
Las personas mas fuertes y felices no consideran que el dolor sea un problema, SINO UNA MANIFESTACIÓN MÁS DE LA VIDA.
El ser humano inmaduro, piensa que todo lo que da problemas es incorrecto. Todo lo que le trastorna está mal y hay que evitarlo. Esta actitud es muy perjudicial por muchas razones:
- Porque no puede ser así. El universo no funciona así. Las emociones vienen y van.
- Porque no podríamos apreciar los momentos agradables, simplemente no existirían.
- No son malos, son experiencias interesantes, y en último caso, también positivas.
Nuestros esfuerzos para protegernos por nuestros problemas, sólo nos provocan más problemas.
Abrirse a esas emociones negativas da paso al AMOR, LA PASION Y A LA CALMA.
La vida cambia constantemente, y si intentamos confrontarla nunca estaremos satisfechos. Tienes la alternativa de aceptarlo todo y reaccionar con entusiasmo en cada situación. ¿Cómo?:
- OBSERVO DESDE AFUERA.
- NO RESPONDAS AL PENSAMIENTO, DÉJALO FLUIR.
- PERMITE QUE TE ATRAVIESE ESA EMOCIÓN, SIN LUCHA, SIN RESISTENCIA.
“Lo que te lleva hacia el pasado a lamentarte y al futuro a preocuparte, te priva de fuerza en el presente.”
Todo es cuestión de perspectiva.
Aceptar el destino no es resignarse a los sucesos que han ocurrido.
Aceptar el destino es conocer lo que puedes controlar y hacer las cosas lo mejor posible con lo que tengas.
Hasta aquí la reflexión de hoy sobre esos pensamientos que atormentan nuestra mente. Me encetaría saber que opináis al respecto, poder leeros también y que hagamos de este rincón un lugar de crecimiento personal, que nos sirva para dar nuestra mejor versión en el día a día y ayudarnos mutuamente a nuestro desarrollo como seres humanos.
RUBEN NUÑEZ BESTEIRO
NO TODO ES MOTIVACION














