Cuando dejo ir lo que soy, me convierto en lo que podría ser. Cuando dejo ir lo que tengo, recibo lo que necesito»
Lao Tse

Seguro que estás cansad@ de la ya famosa frase «SAL DE TU ZONA DE CONFORT». Como toda frase inspiradora, nos traslada por un momento a un lugar soñado, y pasados unos segundos nos devuelve de golpe al presente rutinario.
Tu «zona de confort» no es otra cosa que tus miedos puestos al volante de tu vida, tus excusas atándote a lo conocido, tus creencias tapándote los ojos y todo aquello a lo que te agarras para no asumir el control de tu destino.
La única distancia entre tu y tus metas son los cambios que hagas y tu disposición emocional. Los cambios no se dicen, los cambios se hacen. Se hacen con tu actitud y decisión voraz. Todo cambia entraña sacrifico, esfuerzo, aprendizaje y mucho, mucho trabajo por tu parte. Nada llega sin hacer nada.
Este es uno de los motivos por los que muchas personas permanecen soñando una vida mejor y mueren contemplando sus sueños.

Los cambios en tu vida requieren desapego.
El desapego es tu capacidad para soltar, para dejar marchar, para liberar, vaciar y quitar cadenas. Imagina un vaso de agua lleno hasta el borde. ¿Lo ves? Pues así vivimos. Repletos de creencias, prejuicios, posesiones, recuerdos, expectativas…
Coge la jarra e intenta llenar el vaso con más agua. «Pero si no cabe ni una gota más» comentas…
Así es y así sucede en nuestra vida. Para ocuparte, debes desocuparte, debes creer espacio para llenarlo de cosas nuevas.
No es cuestión de hacer por hacer y acumular, tenemos que aprender a despegarnos de aquella que ya no aporta para introducir cosas nuevas que SÍ nos van a aportar para producir el cambio.
El desapego es el primer paso para que el cambio se produzca, en todo lo que quieras que se dé, el cambio es el camino hacia el logro de tus metas.
Suelta la carga emocional de tu mochila.
Deshazte de recuerdos y resentimientos que no hacen otra cosa mas que limitarte.
Te invito a que hagas una lista y vayas tachando.
La herramienta que te propongo es el perdón. Perdonar te libera de carga, te relaja, te aleja del pasado y te conecta contigo, AQUÍ Y AHORA.
Recuerda que no tienes que perdonar a nadie más que a ti. Sí, a ti,
Perdónate por aquello que te tocó vivir, perdónate por no haber sabido gestionarlo, perdónate por no haberlo hecho mejor, perdónate por no haber tenido los recursos para salvar aquella situación.

Cuentan que existió un grupo de monjes orientales que no podían entablar ningún tipo de contacto con mujeres. Una mañana, el maestro y su discípulo, paseando en silencio en una larga caminata alejada del monasterio, encontraron a una mujer ahogándose en el río. Sin dudarlo un segundo, el maestro saltó al agua, agarró a la mujer y la puso a salvo en la orilla cerciorándose de que estaba bien. El discípulo observó y guardó silencio no sin cierta sorpresa. Tras varias horas de caminata, ya de regreso al monasterio, el discípulo no pudo mas :
«Maestro, ¿cómo es posible que haya infringido la norma más importante de nuestra comunidad y siga caminando como si nada hubiera ocurrido?».
El maestro, desde la calma profunda, le respondió:
«Hace horas que solté el cuerpo de esa mujer en la orilla. Tú, ¿aún cargas con ella?.
Asómate a tu mochila y evalúa cuanta carga innecesaria llevas contigo. Cuando crees el vacío suficiente en el vaso para poder rellenarlo de nuevo, será cuestión de tiempo que comiences a ver resultados.
"No hay acción sin recompensa".
Os dejo una pregunta para que reflexioneis:
¿Hasta cuando vas a dejar que factores externos sean los que manejen el timón de tu vida?
Espero tus comentarios al respecto, o bien puedes escribir a mi email:
westeiro85@gmail.com
O al de la web
info@notodoesmotivacion.com

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