A los estoicos les encantaban las metáforas que inspiraba la lucha cuerpo a cuerpo, como a nosotros nos gustan las alegorías que provienen del fútbol.
Quizá se deba a que el pankration (una forma mas pura de las artes marciales mixtas que se practican en la actualidad) era obligatorio en la formación académica de Grecia y Roma (de hecho, estudios recientes han descubierto ejemplos de «oreja de coliflor», una deformidad frecuente provocada por los golpes recibidos en la lucha cuerpo a cuerpo, en las estatuas griegas). Por eso, los estoicos recurren a la lucha, porque era un deporte popular.
Séneca escribe que la prosperidad alcanzada sin moratones es débil y fácil de derrotar en el ring, pero «aquella que se ha alcanzado en lucha constante contra las incomodidades, produce callos ante las injurias y no se rinde a los infortunios». Asegura que esta clase de hombre pelea hasta el fin y nunca se rinde.
A eso también se refiere Epicteto. ¿Qué clase de boxeador eres si te marchas porque recibes un golpe? ¡Esa es la naturaleza del deporte! ¿Acaso un golpe impedirá que sigas adelante?.

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