Robert Dilts (formador en PNL y Coach) explicaba en una formación de «coaching» la diferencia entre un campeón, un héroe y una leyenda:
Un campeón, es alguien que lucha por un ideal y todo el que se opone a él trata de destruirlo o dominarlo con su ego.
El héroe por el contrario es un ser humano normal al que la vida le llama para afrontar una circunstancia extraordinaria. Este héroe trabaja en un nivel superior de consciencia y no se afana por convencer a los demás sino que aprende a luchar, tanto interior como exteriormente, para desafiar sus miedos: la frustración, la culpa, la ira, el sentimiento de inferioridad, las dudas. Lo que hay que comprender en este punto es que lo que realmente hace de algo un miedo insuperable es la propia relación con ello. Me refiero a que somos nosotros interiormente los que «elegimos» y nos aferramos a las ideas : «soy inferior», «es mi culpa», «yo no puedo». Y hasta que nosotros mismos no transformemos interiormente esas ideas no cambiarán tampoco. Cuando el héroe aprende esto, comienza a crecer y a despejar el camino hacia el triunfo y la paz interior.
Por último, leyenda es una palabra que procede del latín medieval que se usaba con el significado de «algo» para ser leído y aprendido. Va más allá del campeón y del héroe. La leyenda transciende lo anterior y se eleva por encima del cuerpo, la mente y el espíritu para ser recordado de generación en generación. Es algo grandioso, inigualable, extraordinario.
Esta metáfora nos muestra el camino del desarrollo personal y la evolución espiritual del ser humano. Mejorarse un 1% a diario, no conformarnos con ser solo campeones materiales de algo, si no esforzarnos a diario para convertirnos en leyenda y así mejorar al menos un 1% la vida de los que nos rodean. Eso es crecer en la vida, eso es ser felicidad y dar felicidad.

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