Con un año de retraso debido a la situación sanitaria derivada de la crisis del Covid, los juegos olímpicos volvieron a rugir con fuerza en Tokio en este verano del 2021. En una semana que llevan disputándose, nos ha dejado grandes historias humanas de superación, constancia, perseverancia…
ROMPIENDO LOS ESTIGMAS
Tom Daley se ha proclamado campeón olímpico en la disciplina de salto de trampolín. Daley logró su sueño superando situaciones externas que le empujaban a dejar de creer en su talento debido a su condición sexual, pero él resistió el impulso de vencerse y culminó su sueño olímpico dejando un par de mensajes maravillosos para concienciar a la sociedad e invitarnos a todos a reflexionar:
«Espero que cualquier joven LGTB pueda ver que, por muy solo que te sientas, no estás solo y puedes conseguir lo que quieras«, dijo, en la rueda de prensa tras conseguir el metal. «Me siento increíblemente orgulloso de decir que soy gay y también campeón olímpico. Cuando era más joven pensé que nunca lograría nada por ser quien era. Ser un campeón olímpico ahora demuestra que se puede lograr cualquier cosa»
Mensajes brutales de coraje, autoestima, y determinación en creer en sí mismo y de que las cosas pueden cambiar.

EL SACRIFICIO MERECE LA PENA
Adriana Cerezo Iglesias se ha convertido en la taekwondista española más joven en lograr una medalla olímpica con 17 años, ha conseguido hacer historia en un momento diferente y complicado a una situación digamos normal. Irrumpiendo en el panorama internacional hace relativamente poco tiempo, ha conseguido en tiempo récord acceder a una cita olímpica, y más difícil aun conseguir llegar a una final y estar a segundos de ser campeona olímpica.
En tiempos de dificultad para los jóvenes y no tan jóvenes, donde la escasez de motivación y de valores en la sociedad están cada vez dejando mas problemas de salud mental, conflictos familiares y desavenencias por querer superarse en la vida, Adriana ha llegado como una bocanada de aire fresco para agitar las conciencias de todos y demostrarnos que sacrificarse por algo, merece la pena, no solo por el resultado, sino por el disfrute del camino recorrido como ella misma ha comentado en entrevistas, y el agradecimiento de sentirse acompañada junto a su equipo y familia en este maravilloso sueño.
En esta entrevista previa a los juegos, podemos destacar la cantidad de valores sobre los que se sustenta una deportista de su nivel. Una pequeña entrevista que merece y mucho la pena ver:
Adriana es gran ejemplo para mirarse, un ejemplo donde los más jóvenes pueden encontrar respuestas a la gran duda que tenemos las personas:
¿Para que hacemos o dejamos de hacer algo? ¿Cuál es el sentido que le damos a nuestra vida?
Su reflexión tras ganar una medalla de plata no dejo indiferente a nadie, sobre todo como en un momento tan importante y excitado para ello, no duda en acordarse de todos aquellos que la han acompañado en su camino y lo mucho que le han ayudado.

EL VALOR DEL DEPORTE
Estos dos ejemplos nos vuelven a mostrar el poder transformador en la sociedad que puede tener el deporte.
Además de transformar, el deporte, fue, es, y seguirá siendo una herramienta maravillosa para trabajar los valores desde la infancia, creando así una sociedad mas fuerte mentalmente, físicamente y a su vez una sociedad mas justa y tolerante.
Como todo, el deporte de alto rendimiento tiene su lado negativo y cruel, como hemos podido ver en la deportista americana de gimnasia Simone Biles, que ha tenido que renunciar a varias pruebas debido a una lesión y a la fatiga mental a la que se estaba sometiendo ella misma para estar disponible y no defraudar a todos los que la apoyan.

Simone Biles nos ha mostrado que los grandes atletas no son maquinas perfectas, sino que como cualquier ser humano, fallan, tienen miedos, sufren y son vulnerables. Aún así ella ha tenido la entereza de ser consciente de sus emociones, ha cuidado de sus pensamientos, y no se ha permitido hundirse. Otro grandioso ejemplo de fortaleza mental, coraje y disciplina, valores imprescindibles para el siglo 21.
Los juegos todavía no han terminado, seguirán mostrando historias maravillosas, seguirá habiendo personas que nos traerán mensajes vitales para afrontar nuestro día a día.
Los juegos siempre nos dejarán momentos y experiencias muy útiles para perseverar en el camino de la vida.
Feliz día, feliz vida.
Rubén Núñez Besteiro.

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