Numerosos estudios han demostrado que tenemos un impulso inconsciente que trabaja para comportarse consecuentemente con sus creencias. Un ejemplo significativo puede ser cuando a una persona se le ha hipnotizado y se le ha dicho que un objeto muy ligero es muy pesado y no lo puede levantar. Cuando esta persona se le saca del trance le resulta imposible levantar dicho objeto. Esto se debe a que los músculos agonistas, los bíceps, intentan levantar el objeto. Sin embargo, los músculos antagonistas los tríceps, están trabajando inconscientemente para impedir que se levante el objeto citado.
El ejemplo anterior nos enseña como las creencias sobre nosotros mismos influyen enormemente en nuestros pensamientos. A un deportista sus creencias le impedirán intentar ciertas habilidades o le afectará en los resultados de una forma en particular.
Por tanto, pensamos y nos comportamos de manera consecuente con nuestras creencias.
Si crees que juegas mal cada vez que te enfrentas a un equipo, efectivamente jugarás mal. Si crees que no puedes ganar en el último hoyo te las arreglarás para perder siempre en el último hoyo que disputes.
Iva Majoli, campeona de Roland Garros de 1997, declaró: «como yo digo, todo está en la cabeza. Si me digo: puedo hacerlo, se puede hacer; si digo: soy una inútil, tengo claramente menos posibilidades de ganar».
Una creencia es una programación para el éxito o la derrota. Puede expresarse claramente o actuar a un nivel inconsciente.
Construimos las creencias basándonos en nuestras experiencias y luego actuamos como si fuesen ciertas. En cierto modo, son profecías que se auto cumplen. Solemos pensar que las creencias están formadas por las experiencias pero lo contrario también es cierto.
Eso significa que puedes elegir tus creencias. Si los resultados que estás obteniendo te gustan, puedes seguir actuando como hasta ahora, pero si no te gustan, actúa de forma distinta y cambia tus creencias.
¿Cómo poder salir de una creencia negativa? Eligiendo nuestras creencias potenciadoras y repitiéndola una y otra vez hasta que esté perfectamente instalada en el cerebro. Así, la creencia negativa se neutralizará y acabará sustituyéndose por la creencia positiva.
El mundo tiene sentido para nosotros cuando nuestras creencias se confirman, son predecibles y además nos proporcionan sensación de seguridad y certidumbre. Incluso en ocasiones nos recreamos en el desastre a condición de que lo hayamos predicho. «Ya te lo dije» es una frase muy satisfactoria, no porque hayamos deseado que la cosa saliese mal, sino porque nuestras creencias quedan confirmadas.
Las creencias son las normas de tu vida, las reglas según las cuales vives. Estas normas pueden ser liberadoras y potenciadoras y son las que dan permiso para lograr tus objetivos y vivir de acuerdo con tus valores. Pero también pueden ser obstáculos que hagan imposible tus objetivos o que te lleven a pensar que no eres capaz de alcanzarlos.
¡Tú eliges!.
Hace unas décadas se pensaba que resultaría imposible que un hombre corriera 1609 metros en 4 minutos. Esta creencia fue destruida en pedazos por un atleta.
Roger Bannister demostró al mundo y así mismo que era posible bajar de 4 minutos la milla, aunque los médicos y fisiólogos de la época decían que era imposible. El 6 de mayo de 1954 en Oxford y con 3000 espectadores presentes en la prueba, Bannister logró la victoria en la milla con un tiempo de 3:59,4 siendo el primer hombre en la historia en bajar de los 4 minutos. La hazaña de Bannister pasó a ser conocida como la «milla milagro» (miracle mile). Hasta aquí no hay nada sorprendente. Lo sorprendente ocurrió 46 días después, el 21 de junio, cuando el récord de Bannister fue batido en Turku, Finlandia, por el australiano John Landy, que corrió la distancia en 3:58,0. Un año después ya eran 21 los corredores que habían bajado de los 4 minutos. Banninster les abrió el camino, les enseñó que era posible. Mostró al mundo el potencial que tiene toda persona y cómo trabajar con las creencias.
El Coaching deportivo ayuda al entrenador o al deportista a descubrir cuales son sus creencias limitadoras para eliminarlas o cambiarlas por otras más beneficiosas. Además, permite construir creencias potenciadoras que te transportarán a tu objetivo.

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