No hay viento favorable, para quien no sabe hacia dónde se dirige»
SENECA
Cuando no diriges tus esfuerzos hacia una causa o un fin, ¿Cómo sabrás qué hacer en tu día a día? ¿Cómo sabrás a qué decir «no» y a qué decir «sí»?.
Si nunca has definido esas cosas, ¿Cómo sabrás cuándo has cumplido tu meta o cuándo te has desviado del camino?
La respuesta es que no hay manera de saberlo. Así que te encuentras con el fracaso, o peor, con la turbación que surge del olvido y la falta de dirección.
Tener un fin en mente no garantiza alcanzarlo, pero no tenerlo garantiza que no lo cumplirás.
Definir con claridad lo que quieres lograr aumenta las posibilidades de alcanzarlo. Los objetivos centran tu mente y dirigen tus acciones.
Hasta aquí una nueva reflexión semanal, que tengáis una gran semana.
Ruben Nuñez Besteiro.

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