Si eres como la mayoría de los deportistas, cuando no estás rindiendo bien en competición, tu mente probablemente se va directo a lo técnico. Empiezas a ver vídeos, analizar tu golpe, tu lanzamiento o tu técnica, y haces cualquier ajuste que creas necesario para mejorar.
Y a veces, eso ayuda. Pero muchas veces, en lugar de ayudar, perjudica. Porque en la mayoría de los casos, la razón por la que no rindes como deberías no es física. Es mental.
¿Cómo saber si es mental o físico?
Una forma sencilla de saberlo es observar tu rendimiento en los entrenamientos. Si en los entrenamientos tu técnica fluye y rindes bien, entonces… ¿qué está cambiando en la competición? Tus destrezas no desaparecen de un momento a otro.
Lo más probable es que haya un bloqueo mental que te esté impidiendo rendir al máximo.
Ahora bien, a veces sí puede haber un factor físico, y por eso también hay que revisarlo. Pero en muchos casos, el verdadero obstáculo está en la mente. Vamos a explorar ambas posibilidades.
1. Tus habilidades físicas
Antes de entrar a fondo en lo mental, siempre es buena idea descartar si hay algún factor físico afectando tu rendimiento. Estos ajustes, además, suelen ser más fáciles de realizar que los mentales.
Puedes grabarte durante los entrenamientos y también durante los partidos o competiciones (o revisar vídeos anteriores). Luego, compara:
- ¿Hay algún cambio técnico entre entrenamiento y competición?
- ¿Tus movimientos son diferentes?
- ¿Pierdes fluidez?
También puede ser que tu técnica ya no esté bien incluso en los entrenamientos, pero ahí te estás “salvando” porque no hay presión ni velocidad real.
Si detectas un aspecto técnico que necesitas trabajar, hazlo en los entrenamientos o en sesiones individuales. Pero ojo con esto: durante los partidos/competiciones, no te enfoques demasiado en la técnica. Eso solo te distraerá y te alejará del rendimiento óptimo.
El objetivo del entrenamiento es crear memoria muscular. En competición, tienes que soltar el control y simplemente reaccionar. Durante la competicion, lo que sucede, el partido, el combate o la competencia va demasiado rápido como para intentar corregirte en el momento.
2. Ansiedad de rendimiento deportivo
Ahora entramos en lo mental. Uno de los bloqueos más comunes es la ansiedad de rendimiento, que implica preocuparse excesivamente por lo que pueda pasar.
La ansiedad suele estar ligada al miedo a cometer errores. Empiezas a centrarte demasiado en el resultado: el marcador, las estadísticas, lo que pensará tu entrenador, tus seres queridos o el público. Todo eso te lleva a competir más tenso.
En los entrenamientos, estás más presente. Lo que haces no tiene las mismas consecuencias. Pero en competición, sientes que todo importa más, y entonces tratas de forzar el resultado… lo cual te aleja de tu mejor versión.
3. Miedo al fracaso
He trabajado con muchos deportistas que sufren este bloqueo. Es muy común: nadie quiere fallar, nadie se dispone a jugar un partido o disputar una competición queriendo hacerlo mal.
Pero lo cierto es que los errores van a ocurrir. Habrá días malos. Vas a perder a veces. Y eso está bien. Hasta que deja de estar bien, porque empiezas a tener miedo de fallar.
¿Te ha pasado alguna vez sentir que estás compitiendo con el “freno de mano puesto”? No necesariamente compites mal, pero sabes que estás lejos de tu verdadero nivel.
Eso es el miedo, te está hablando. Y mientras compitas con miedo, vas a rendir por debajo de tus capacidades.
4. Perfeccionismo
Es totalmente válido querer dar lo mejor de ti en cada partido/competición. De hecho, ojalá ese sea tu objetivo.
El problema aparece cuando ese deseo se convierte en una necesidad de ser perfecto.
Cuando solo quieres dar lo mejor, aceptas que habrá errores y los ves como oportunidades para mejorar. Pero cuando necesitas ser perfecto, cualquier fallo se convierte en una prueba de que “no eres lo suficientemente bueno”.
El perfeccionismo te hace rendir por debajo de tus capacidades en dos maneras:
- En el momento del partido/Competición: genera frustración, pérdida de concentración y tensión.
- A largo plazo: disminuye tu confianza. Si en cada competencia sientes que “nunca es suficiente”, tu autoestima deportiva se irá debilitando poco a poco.
Y como verás en el siguiente punto, la falta de confianza es uno de los mayores saboteadores del rendimiento.
5. Duda de uno mismo
Durante la competición, necesitas soltar. Este no es el momento para dudar o analizar tu técnica en exceso. Para eso están los entrenamientos.
Durante un partido o competición, tu memoria muscular debe hacerse cargo. Solo tienes que reaccionar.
Muchos atletas que han experimentado el famoso estado de flow coinciden: no estaban pensando. Solo estaban haciendo. Y eso es clave. Porque, muchas veces, tu mente se convierte en un obstáculo si no sabes cómo usarla.
Como Coach deportivo mental, no intento que los deportistas dejen de pensar por completo, sino que piensen en lo que les ayuda: estrategias, pensamientos útiles, rutinas mentales.
El estado de flow no se puede forzar. Solo puedes permitir que ocurra. Y no va a ocurrir si la duda te domina.
Si dudas de tus habilidades, o peor, si dudas de tu capacidad para rendir en competición, esa será una de las principales razones por las que no estás dando tu 100%.
¿Te sentiste identificado con alguno de estos bloqueos?
Si alguna de estas razones te hizo clic, y sientes que estás rindiendo por debajo de tu nivel real, tal vez sea momento de trabajar en tu fortaleza mental. Puedes reservar una primera sesión de asesoramiento totalmente gratuita conmigo.
Si quieres dar un paso al frente, aprender a gestionar mejor tus emociones, y subir tu rendimiento como deportista, estoy aquí para ayudarte a ello.
Ruben Nuñez Besterio, Coach Deportivo.

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