Los pensamientos llevan a sentimientos. Los sentimientos llevan a acciones, Y las acciones llevan a resultados. Todo esto forma nuestra realidad.
Vivimos la mayor parte de nuestro tiempo centrándonos en nuestros resultados. Cuando nuestros resultados son buenos estamos contentos y no pensamos más allá. Pero cuando nuestros resultados no son los que esperamos, nos enfadamos y caemos en una espiral de negatividad. Ahora bien, los resultados son solamente la fruta del naranjo. Si en un árbol siempre salen limones y queremos que salgan naranjas, ¿ qué tenemos que hacer?.
¿ enfadarnos y ponernos negativos pensando que no queríamos limones, y que queríamos naranjas?.
¿O lo que tenemos que hacer es coger semillas para plantar un naranjo y así obtener las naranjas que deseamos conseguir?.
La respuesta es sencilla: Coger semillas para que crezcan naranjas.
Si lo vemos tan claro con los árboles ¿por qué no lo vemos tan claro con las personas? Si queremos cambiar los resultados debemos centrarnos en las semillas y en las raíces.
A modo de metáfora podríamos decir que los pensamientos son las semillas, los sentimientos las raíces, las acciones son el tronco del árbol y los resultados son los frutos del árbol.
Si tienes las semillas adecuadas (pensamientos) y las raíces fuertes (sentimientos) siempre tendrás buenos frutos (resultados). Si los frutos no son buenos y no cambias (no actúas) nunca mejorarás ni obtendrás lo que deseas.
¿Cómo puedo saber si mis frutos son buenos? viendo los resultados que obtengo. Si los resultados te gustan, sigue haciendo lo mismo. Si los resultados no te gusta, comienza a realizar cosas diferentes, comienza a pensar de forma diferente.
No te preocupes por los resultados, sólo preocúpate de hacer lo que debas. Porque los resultados llegarán.»
DALAI LAMA

Deja una respuesta