El miedo al mañana y las dudas sobre el futuro destruyen el día de hoy, impidiéndonos vivir y disfrutar del presente, que es lo único que realmente tenemos, lo único sobre lo que tenemos el verdadero poder y control.
Son nuestras propias creencias las que pueden destruirnos. Debemos descubrir nuestros temores, revelar las falsas limitaciones que nos hemos creado para justificar nuestras acciones en el día a día, modificando e incorporando nuevas creencias constructivas que nos abrirán un nuevo mundo de posibilidades.
Quiero compartir con vosotros este poema de Marianne Williamson, leído por Nelson Mandela en su investidura como presidente de Sudáfrica en el año 1994:
Nuestro miedo más profundo no es que seamos inadecuados. Nuestro miedo más profundo es el hecho de que somos poderosos más allá de toda medida. Es nuestra luz, no nuestra oscuridad, lo que más nos atemoriza. Nos preguntamos: ¿Quién soy yo para ser brillante, elegante, talentoso, extraordinario? Pero, en realidad, ¿Quién eres tu para no ser así? De hecho, eres hijo de un Dios. Tu pequeñez no le sirve al mundo. Desmerecerse para que los demás no se sientan inseguros a tu lado en nada tiene que ver con la iluminación. Todos estamos hechos para brillar, como brillan los niños. Nacemos para manifestar la gloria de Dios que está en nuestro interior. Y no es que esté solamente en algunos, está en todos nosotros. Cuando permitimos que nuestra luz brille, inconscientemente damos a otros permiso para que brillen también. En la medida en que nos liberamos de nuestros propios miedos nuestra presencia automáticamente libera a los demás. Marianne Williamson
¿Cuáles son vuestros mayores miedos? ¿Qué creencias os limitan?
Espero vuestros comentarios.
Gracias por leerme y escucharme.
Feliz día, feliz vida.
Rubén Núñez Besteiro

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