En el año 2004 se invitó a un grupo de voluntarios a realizar un ejercicio mental de visualización. La visualización consistía en imaginar durante 15 minutos cómo se contraían sus bíceps. Debían hacerlo durante 12 semanas, 5 días a la semana. Los doctores, para asegurarse de que los voluntarios no tensaban involuntariamente sus brazos, también monitorearon los impulsos eléctricos que se producían en las neuronas motoras de los músculos de los brazos.
Al término del experimento, se presentaron en San Diego los resultados en la conferencia de la Sociedad para la Neurociencia. Se demostró que el grupo de voluntarios había aumentado su fuerza hasta un 13,5% única y exclusivamente imaginando como se contraían sus músculos. Y no solo eso, sino que mantuvieron esta ganancia durante 3 meses después de finalizado el experimento pese a no seguir haciendo ejercicios mentales ni físicos.
Como este hay muchos ejemplos que en esencia nos vienen a demostrar la enorme capacidad de nuestro «pensamiento dirigido». pero llevemos el discurso al terreno cotidiano. ¿has intentado ser consciente de la cantidad de pensamientos que inundan tu cabeza y te has parado a analizarlos alguna vez?.
Si no lo has hecho, te invito a tomar conciencia de los mismos, aunque sea solo por un día. Escúchate y descubrirás que tú eres el único responsable de tu realidad.
Con cada pensamiento, con cada reflexión, con cada crítica, con cada vuelta que tu mente da en torno a algo, estás dando forma a tu realidad. Cada cosa que te sucede en la vida no es más que la suma de las interpretaciones y proyecciones que haces de ello.
El modo en el que calificas y recibes los acontecimientos determina que realidad estás viviendo. Es cierto que hay determinados hechos que acontecen con mayor o menor dureza, pero está en tu mano, mejor dicho, en tu cabeza, hundirte en el abismo o mantenerte a flote al gestionar toda esta información.
Si queremos crear o alterar nuestra realidad, os traigo una posible solución:
Elige un día, escúchate y anota todos esos pensamientos y sentimientos que te limitan o hacen daño, incluso aquellos que se volvieron automáticos o aquellos que no tienes muy claro de dónde vienen pero que también están presentes. Para identificar estos últimos necesitarás reducir tu velocidad vital y ellos solitos saldrán a flote.
Elige de tu lista el pensamiento a modificar, y redacta una breve frase en positivo que lo mejore. En cuanto tengas la frase, memorízala y repítetela durante al menos 3 semanas. Conviértela en una constante, créetela, visualízala, imagínate formando parte de la misma y añádele emoción para generar esa nueva creencia.
Para mejorar la efectividad no intentes enfocarte en mas de un pensamiento, es decir, trabaja un aspecto concreto cada vez y ve ganando confianza a medida que lo trabajes.
Concédete la oportunidad de cambiar tu percepción del mundo cambiando tus creencias, modificando la manera en la que ves la realidad, hablándote con cariño y sustituyendo aquellas piezas de tu mecanismo que ya estén oxidadas.
Solo tu puedes cambiar «tu mundo», y tu mundo empieza por lo que hay sobre tus hombros. En tu cabeza reside todo el potencial que necesitas para alcanzar lo que te propongas.
Si quieres conocer el pasado, mira tu presente, que es el resultado. Si quieres conocer tu futuro, mira tu presente, que es la causa»
BUDA

Deja una respuesta