Sólo hay un camino a la felicidad, despégate de las cosas que no dependen de ti»
EPICTETO.
En el mundo moderno, nuestras interacciones con la tiranía son un poco más voluntarias que en la antiguedad.
A pesar de que podríamos cambiar de trabajo, elegimos soportar la minuciosa supervisión de nuestro jefe. Cambiamos nuestra forma de vestir u ocultamos lo que pensamos porque queremos pertenecer a algún grupo que consideramos interesante. Soportamos a críticos o clientes crueles porque queremos que nos den su visto bueno. En estos casos, su poder existe gracias a nuestras necesidades. Sí, nuestras necesidades, lo que esperamos de ello, lo que anhelamos que así sea. Si logras cambiar este, serás libre.
Cuentan una anécdota de un famoso fotógrafo de moda, llamado Bill Cunningham, que se negaba a cobrar a las revistas por su trabajo. Un joven aspirante a fotógrafo, le pregunto la razón, y la respuesta de Cunningham fue: «chico, si no aceptas dinero, no pueden decirte qué has de hacer».
Cierto es que hacemos cosas por dinero, y que necesitamos del dinero para cumplir deseos o sobrevivir, pero recuerda, aceptar dinero, quererlo, te convierte en esclavo de las personas que lo tienen.
El mensaje que os quiero dejar hoy, es que si deseas una vida diferente, si deseas lograr algo, en ocasiones tienes que renunciar a lo que te dan otros, y centrarte en lo que tu puedes lograr. Si bien existen circunstancias y contextos estructurales fuera de nosotros, como la desigualdad social, la incertidumbre económica, la inestabilidad política, etc… estos elementos son como son hasta que con el tiempo y acción humana vayan cambiando con el paso de la historia, pero mientas tanto, centrémonos en lo que podemos hacer en nuestro día a día para hacer de ello algo agradable y prospero.
Os deseo una gran semana.

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