La mayoría de nosotros tenemos dos vidas. La vida que vivimos, y la vida no vivida dentro de nosotros. Entre las dos se encuentra la Resistencia.
¿Alguna vez has comprado algún artilugio para entrenar y al final ha acabado acumulando polvo en un rincón de tu habitación? ¿Alguna vez has abandonado una dieta, un curso de formación, una practica deportiva? ¿Alguna vez has renunciado a una llamada para dedicarte a una vida espiritual, ayudar a otros, o poner tu vida al servicio de los demás? ¿Alguna vez quisiste convertirte en madre, padre, doctor, abogado, deportista, artista; hacer una campaña para salvar un bosque, tratar de mejorar el mundo o el medio-ambiente? ¿Has tenido visiones de aquello en lo que te gustaría convertirte, en aquello en lo que quisieras ser, el trabajo que podrías hacer, la persona que estás destinado a convertirte? ¿Eres un escritor que no escribe, un pintor que no pinta, un aventurero sin aventuras, un deportista sin disciplina, un sabio sin conocimiento, un empresario que no empieza nada?
Entonces sabes lo que es la Resistencia.
El enemigo, es muy buen maestro».
Dalai Lama.
LA RESISTENCIA
La Resistencia es la fuerza más tóxica del planeta. Es causa de más tristeza que la pobreza, la enfermedad y la disfunción eréctil. Rendirse ante la Resistencia deforma nuestro espíritu. Nos paraliza y nos hace menos de lo que somos y estamos destinados a ser. Si crees en Dios, debes reconocer el carácter maligno de la Resistencia, pues nos evita alcanzar la vida que Dios nos reservó cuando nos asignó nuestro Genio a cada uno de nosotros. Genio es una palabra que proviene del latín; los romanos la usaban para denotar un espíritu interno, sagrado e inviolable, que nos cuida y nos guía hacia nuestra vocación. Un escritor escribe con su genio, un artista pinta con el suyo, un cocinero con el propio; todo aquel que crea opera desde su propio talento, único y potencialmente maravilloso. Es el asiento de nuestra alma, el recipiente que contiene todo nuestro potencial, la estrella polar que nos guía.
Cada sol causa una sombra, y la sombra de nuestro Genio, nuestro Don, es la Resistencia. Las fuerzas de la Resistencia que operan contra la llamada de nuestra alma son tan poderosas como ésta. La Resistencia es más rápida que una bala, más poderosa que un tren, más difícil que resistir que cualquier adicción. No somos los únicos en haber sido derrotados alguna vez por la Resistencia; millones de hombres y mujeres buenos han mordido el polvo antes que nosotros. Y he aquí lo peor de todo: ni si quiera sabemos quién o qué nos pegó.
¿Alguna vez has oído la siguiente historia?:
Una mujer descubre que tiene cáncer, la diagnostican seis meses de vida. En cosa de días decide renunciar a su trabajo, vuelve a su sueño de escribir canciones rancheras que dejó por dedicarse a ser madre (o empieza a estudiar griego, o se cambia de ciudad y se dedica a cuidar huérfanos o enfermos de SIDA). Sus amigos piensan que se ha vuelto loca; sin embargo ella nunca ha sido más feliz. Y mejor aún, su cáncer empieza a aminorarse.
¿Es esto lo que necesita? ¿Tenemos que ver la muerte cara a cara para pararnos y oponernos a la Resistencia? ¿Acaso la Resistencia tiene que destrozar nuestra vida para que despertemos y la reconozcamos? ¿Cuántos de nosotros nos hemos convertido en alcohólicos, drogadictos, desarrollando tumores y neurosis, sucumbiendo al uso de calmantes, volcándonos en el cotilleo y el uso compulsivo del teléfono móvil, simplemente porque NO HACEMOS ESO QUE NUESTRO CORAZÓN, NUESTRO GENIO INTERIOR, NOS ESTÁ IMPIDIENDO QUE HAGAMOS? La Resistencia nos vence.
Si mañana por azares del destino, todas y cada una de esas almas despertaran con el poder de dar el primer paso para cumplir sus sueños, todos los psiquiatras del mundo se quedarían desempleados. Las prisiones se vaciarían. Las industrias del alcohol y el tabaco se vendrían abajo, junto con las de la comida basura, la cirugía estética, la publicidad, por no nombrar las compañías farmacéuticas. La violencia doméstica se acabaría, al igual que las adicciones, la obesidad, las migrañas y los problemas de caspa.
Busca dentro de tu propio corazón. A menos que estés loco, en este momento todavía queda dentro de ti una pequeña voz que sigue susurrando diciéndote lo que ya te ha dicho mil veces, cual es tu vocación. Tú lo sabes. Nadie tiene que decírtelo. Y a menos que estés loco, no estás más cerca de cumplirlo de lo que estabas ayer o estarás el día de mañana. ¿Piensas que la Resistencia no existe? La Resistencia te enterrará. Despierta.
Nunca lo olvides: en este preciso momento, podemos cambiar nuestras vidas. Nunca ha habido un momento, ni lo habrá, en el que no tengamos el poder de cambiar nuestro destino. En este preciso instante, podemos hacer perder a la Resistencia. En este preciso segundo, podemos comenzar a hacer nuestro trabajo, aquello para lo que hemos venido a este mundo».
Steven Pressfield.
Bibliografía: LA GUERRA DEL ARTE, de Steven Pressfield.

Luchemos contra la resistencia!!
El fin será el mismo para todos, entonces decidamos como con coraje y decisión como llegar a la meta.