La familia, los amigos, los profesores, los entrenadores…todos influyen decisivamente en la trayectoria de un deportista, y lo hacen desde que empiezan siendo niños hasta que cuelgan la camiseta.
Mis padres me enseñaron tres cosas fundamentales: para poder estar orgulloso de ti mismo y ser alguien hace falta TRABAJAR; que es preciso actuar con SERIEDAD; y que debes RESPETAR a los demás para recibir respeto a cambio. TRABAJO, SERIEDAD Y RESPETO. Si haces estas tres cosas, podrás ser alguien en la vida»
ZINEDINE ZIDANE
En la actualidad, cada vez es más difícil encontrar una línea común de trabajo entre formadores deportivos y padres para marcar el camino del desarrollo como deportista pero también como persona del atleta.
ERRORES MAS COMUNES
En referencia a los entrenadores/formadores podemos encontrar:
- Favoritismos dentro del grupo: Demos valor a los deportistas por su esfuerzo y constancia, no en función de lo simpáticos que nos caigan.
- Formación desactualizada: no podemos dejar de perder la ilusión por aprender nuevas herramientas para ayudar a nuestros jóvenes a desarrollarse con las mejores medios posibles.
- No practicar con el ejemplo: el entrenador debe ser el ejemplo mas claro y determinante de lo que queremos que sean nuestros deportistas. No puedo querer transmitir valores si yo carezco de ellos.
- Dejar a un lado las emociones de nuestros deportistas: desarrollar nuestra gestión emocional es fundamental parta ayudar a los deportistas a que superen barreras psicológicas y emocionales que se van a encontrar en su carrera.
En cuanto a la figura familiar, destacar:
- No formar en valores a los hijos: si algo está pasando cada vez mas es que los padres han dejado de instruir la formación de valores en sus hijos creyendo que esta labor es meramente responsabilidad o bien de sus tutores en centros educacionales o bien por sus entrenadores. Cabe destacar también que en una gran mayoría de ocasiones incluso consideran que tanto profesores como entrenadores deben estar a merced del bienestar de su propio hijo, independientemente de si le están formando adecuadamente o no.
- Demasiado libertinaje a los más jóvenes: hemos pasado de educar, al dejar hacer lo que los niños quieran en cada momento.
- Transmitir excesiva presión por el éxito: otro de los grandes errores es depositar en nuestros hijos la responsabilidad de que cumplan nuestros sueños frustrados. el éxito deportivo es la punta de la pirámide, pero no debemos olvidar que la única manera de llegar es con una buena educación a través de valores fundamentales como son: la constancia, la disciplina, la solidaridad, el respeto, el esfuerzo, etc.
- Querer ser además de padres, entrenadores: muy común este comportamiento, por desgracia cada vez mas, ya que la era de la super-información nos otorga la potestad de poder opinar o valorar de cualquier tema sin tener un conocimiento adecuado sobre el mismo. Cuando los padres entran en la parcela que no les pertenece, sobre todo para desprestigiar o juzgar a un formador, el mensaje que estamos transmitiendo es que nuestro hijo podrá quejarse siempre porque su padre le sacará las castañas del fuego en vez de afrontar la adversidad que se presente en su vida.
TENEMOS UNA ENORME Y GRAN RESPONSABILIDAD
Estos errores comunes y mencionados con anterioridad no son los únicos, pero si creo que son bastante importantes para reflexionar sobre ello como formadores, como padres, y en general como miembros de una sociedad, ya que los más pequeños serán el futuro de la misma, y de nuestra conducta y forma de relacionarnos con ellos y enseñarles serán claves y fundamentales en su desarrollo.
Hagamos el esfuerzo de seguir mejorando nosotros como personas, convertirnos en ejemplos de valores positivos para nuestra sociedad a traves de nuestro comportamiento.
No abandonemos a los chicos en esta aventura de la vida, y guiémosles con actitud de superación, constancia, y sacrificio por una sociedad mejor.


Deja una respuesta