Quiero compartir con vosotros la historia de Keiran Behan, un gimnasta irlandés que tuvo que superar grandes adversidades para cumplir su sueño. A pesar de ello, logró sobreponerse y encontrar la fuerza para seguir su camino. Una historia maravillosa y motivadora, donde podéis sacar muchos aprendizajes, y como no, la motivación para seguir peleando por nuestras metas.
El gimnasta irlandés Keiran Behan sólo tenía diez años cuando tuvo que ser operado de un tumor en el muslo. Era un gimnasta en ascenso y muy prometedor a su corta edad. Después de que la operación saliera mal, Behan se vio obligado a estar en una silla de ruedas durante quince meses. La recuperación le hizo retroceder, pero incluso siendo un niño, volvió directamente al gimnasio después.
Tras varios meses intentando recuperar sus progresos gimnásticos anteriores a la operación, Keiran sufrió un traumatismo craneoencefálico que le provocó desmayos, falta de coordinación, dolores de cabeza y mucho más. Tuvo que faltar al colegio, utilizar un bastón, enfrentarse al acoso escolar y someterse a fisioterapia para mejorar su conexión cerebro-cuerpo.
Aun así, se negó a renunciar a su objetivo de convertirse en campeón de gimnasia, aunque tardara tres años en recuperar su forma inicial, aunque sus huesos y tendones se forzaran en el proceso.
Al final, Keiran se convirtió en campeón de la Copa del Mundo.
¿Qué podemos aprender de la historia de Keiran?
Incluso los contratiempos más dañinos y permanentes pueden superarse, digan lo que digan los médicos, los seres queridos, los compañeros de clase u otras personas. No
importa cuántas veces las lesiones frenaran físicamente a Keiran, él seguía teniendo un sueño desde su infancia que quería alcanzar. En lugar de decir: «¿Y si estropeo mi cuerpo?», buscó las mejores formas de recuperar su cuerpo después de cada caída e incluso superó la perspectiva de entrenar duro para volver a su estado de forma inicial.
Esto es lo que significa encarnar el espíritu de un atleta resiliente.
También es lo que supone saber lo que te destroza, mental y físicamente. El ejemplo de Keiran nos muestra que cada contratiempo que experimentaba, no lo tomaba como una oportunidad para abandonar, sino como un problema a resolver.
A menudo, muchas personas (no sólo los atletas) ven un obstáculo como una razón para detenerse. Por supuesto, los obstáculos, las debilidades y los problemas son dolorosos. Debido a ese dolor, instintivamente intentamos evitar la situación abandonando. Al fin y al cabo, si un problema te impide practicar tu deporte, dejar de practicarlo hará que ese problema sea irrelevante.
Sin embargo, si afrontamos el problema en lugar de rendirnos, podemos verlo con más claridad. Entonces, podemos buscar las soluciones adecuadas.
Esto es lo que hizo Keiran.

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