En su obra «Así hablo Zarathustra», Friedrich Nietzsche nos dejaba esta reflexión sobre el sueño, ese momento del final del día en el que el hombre se resguarda a descansar de una larga jornada para recuperar sus fuerzas:
Dormir no es cosa fácil. Para dormir se precisa haber pasado bien despierto el día entero. Diez veces al día deberás vencerte a ti mismo, eso te hará llegar a la noche fatigado, y esa buena fatiga será el mejor opio para el alma. Diez veces al día deberás reconciliarte contigo mismo; pues la superación es amarga, y quien no se haya reconciliado dormirá mal. Diez verdades deberás descubrir durante el día; si no lo haces, durante la noche seguirás persiguiendo la verdad, y tu alma se sentirá hambrienta. Diez veces deberás reír y alegrarte durante el día; si no lo haces, el estómago, ese padre de la tribulación, te atormentará durante la noche. Muchos lo ignoran, pero es preciso poseer todas la virtudes, si se quiere dormir bien«.
FRIEDRICH NIETZSCHE
La somnolencia, es una de las grandes enfermedades de nuestro siglo, cada vez más agudizada en nuestra sociedad.
Si bien es cierto que las circunstancias de cada persona son infinitamente variables, el descanso nocturno debería ser ese momento donde hayamos la paz necesaria tras un largo día. El sueño es el rincón donde reparamos las heridas para seguir caminando a la mañana siguiente.
Como bien decía Nietzsche, dormir no es cosa fácil. Para dormir se precisa haber pasado bien despierto el día entero. ¿y qué es haber pasado el día bien despierto? Haberlo vivido con entusiasmo, con ilusión de mejorar día a día, de aprender como un niño en la escuela.
Busca tu límite diario, no te conformes con ser el mismo de ayer. Entrena duro para mantenerte fuerte y sano, exígete en tus rutinas.
Equivócate, aprende de ello y reconcíliate con el error. El error es el mejor maestro que podemos tener, siempre y cuando lo abracemos y lo pongamos al servicio de la mejora. No te guardes malos pensamientos ni sentimientos, exprésalos, ya sea en un papel o en una conversación con una persona especial para ti. No te vayas a la cama sin haberle dicho al mundo, o a tus seres queridos lo que querías decirles.
Sigue aprendiendo sobre la vida, empatiza con el mundo, abre tus oídos y tus ojos y cierra tu boca. Se aprende mucho mas escuchando que hablando. Dejemos de alimentar el ego con nuestra palabra, y alimentemos nuestro pensamiento con la visión de otros, para mejorar la nuestra propia.
Agradece y sonríele a la vida. Podemos tener mas, o menos, no hay ninguna duda, pero lo que tenemos es siempre muchísimo mas valioso de lo que realmente creemos que tenemos.
¿Qué opináis vosotros de estos versos de Nietzsche?, ¿Qué relación guardan nuestros actos y pensamientos con la paz de nuestro descanso diario?
Me encantaría conocer vuestra opinión al respecto.
Que tengáis un feliz día, y un dulce sueño.
Rubén Núñez Besteiro.

Deja una respuesta