Hoy os comparto la historia de Natan Sharanski, un hombre que estuvo atrapado en una situación desoladora y que sólo tenía su mente, y nada más, para mantener su cordura. Esta historia nos ayudará a comprender la importancia de la visualización como una practica de gran ayuda para lograr mejorar en nuestra gestión emocional. La visualización es una gran aliada no solo para deportistas en la consecución de sus objetivos, sino tambien para aquellas personas que quieren mejorar el control de sus emociones y motivarse de cara a alcanzar sus objetivos.
En la década de 1970, Natan Sharansky fue encarcelado en una espantosa prisión siberiana por el gobierno ruso, asumiendo que era un espía estadounidense. Pasó 12 años en una celda minúscula y estrecha, sin nada que hacer y sin nadie con quien hablar. Sólo estaba él y su mente. Sharansky se las arregló manteniéndose ocupado con el ajedrez. Ajedrez mental.
Sí, jugaba al ajedrez mentalmente. Empezó a visualizar el tablero de ajedrez y a hacer jugadas contra un oponente imaginario. Como se puede imaginar, le costaba mucho trabajo imaginar algo sólo de memoria. Aun así, Sharansky siguió haciéndolo hasta que el tablero y las piezas individuales se hicieron claramente visibles en su mente. Calculó sus respuestas a innumerables jugadas posibles.
Finalmente, imaginó un oponente digno contra el que jugar: el campeón del mundo de la época, Gary Kasparov. Pasaron doce años y Sharansky fue finalmente liberado bajo la presidencia de Bill Clinton. Regresó a Israel. Un fatídico día, Gary Kasparov visitaba Israel para asistir a un evento de ajedrez. Sharansky también estaba allí y fue uno de los cinco oponentes de Kasparov. Finalmente, fue el único que logró vencer a Kasparov.
Todo fue gracias al poder de la voluntad y la visualización. Para cuando Sharansky se enfrentó ala realidad, era como lavarse los dientes o dar un paseo; era automático. El entrenamiento no tiene por qué ser siempre un trabajo duro. Puedes utilizar el poder de tu imaginación para practicar, literalmente. Por ejemplo, puedes visualizarte a ti mismo realizando tu régimen de entrenamiento, especialmente los aspectos más difíciles que nunca consigues superar. O puede que visualices la rutina diaria deseada que te llevará al éxito, reproduciéndola en tu mente cada noche como si fuera una película. O puede que incluso visualices el final: el resultado positivo de tus esfuerzos.
Según un estudio, los mismos patrones cerebrales que se activan al levantar pesas en el gimnasio se disparaban cuando los levantadores de pesas se visualizaban a sí mismos levantando.
Muchos deportistas utilizan esta técnica no sólo para perfeccionar sus habilidades, sino también para conceptualizar cómo enfrentarse a cualquier jugada inesperada, como prepararse para cualquier cosa en una partida de ajedrez. Tiger Woods y Muhammad Ali, entre otros, han utilizado esta técnica para aumentar su rendimiento.
En todo caso, la visualización aumenta la confianza en uno mismo.
Si te cuesta visualizar algo mentalmente, no te preocupes. Las primeras veces te resultará confuso, pero mejorarás con la práctica. Un truco que puedes probar es el siguiente: antes de intentar algo, como lanzar a canasta o tirar un penalti, cierra los ojos durante unos segundos y ten esa imagen delante de ti. Visualízate realizando el tiro. Después, abre los ojos y déjalos libres. Con el tiempo, la visualización y otros ejercicios mentales, pueden mejorar la conexión entre tu cognición y tu cuerpo.
Hagas lo que hagas, asegúrate de asociar a tu visualización una emoción positiva, como el alivio, la alegría, el orgullo, la felicidad o la emoción de la victoria.
Espero que este artículo te haya gustado y puedas usarlo para mejorar tanto en tus entrenamientos, como en otros proyectos que te persigas en tu vida.
Ruben Nuñez Besteiro.

Deja una respuesta