Ni siquiera un espejo te mostrará a ti mismo si no quieres ver»
ROBERT ZELAZNY
¿Has oído hablar de las neuronas espejo? Es uno de los grandísimos descubrimientos de la neurociencia en la última década. Estas neuronas son importantes para aprender nuevas habilidades por imitación. Estas neuronas están activas cuando llevas a cabo alguna tarea, y también cuando observas esa misma tarea realizada por otra persona. A partir de aquí, tirando del hilo podemos señalar que en todo lo que nos rodea podemos hallar un «reflejo» de nosotros mismos. Todo lo que acontece tiene que ver con nosotros, tanto si nos gusta como si no.
Cuando vas conduciendo y estallas en cólera ante determinada situación, estas viviendo algo de ti proyectado por el otro conductor. Cuando te emocionas con la escena de esa película, una y otra vez estás viendo algo de ti reflejado en los protagonistas. Todo lo que te rodea es un espejo de cómo interpretas tu realidad. Realmente, podríamos afirmar que no existen las relaciones como tal, sino personas que se relacionan; por lo tanto, nuestro trabajo radica en aprender a interpretar cómo nos relacionamos.
Cada vez que rechazas una conducta de alguien, incluso a la persona por completo, pregúntate qué están ocultando en el fondo tus sentimientos, escúchate en ese juicio, en ese pensamiento o en esa comparación que realizas.
Se trata de ir un paso por detrás de tus pensamientos para poder observarlos sin identificarte con su contenido y reconocer cómo te estás relacionando. Aceptándolos y siendo consciente de ellos tendrás la mitad del camino recorrido.
Por el contrario, cuando admires a una persona o conducta determinada, repite el mismo ejercicio: para, observa, reconoce y acepta que, del mismo modo, hay algo de ti en ello. Las neuronas espejo también nos reflejan en muchos de los aspectos maravillosos que nos rodean, no solo en aquellos que rechazamos o nos incomodan.
Seguramente, igual que en el caso opuesto, aún no te has dado cuenta de que estás reconociéndote en lo que admiras. Simplemente estás conectado con el potencial para desarrollar esa cualidad que probablemente ya habita en ti. Es el momento de integrarla, hacerla consciente, o fomentarlas con más intención.
Cada vez que aparezca en ti ese sentimiento de rechazo o de admiración, puedes recurrir a la siguiente pregunta: ¿Qué información tiene esto para mí?.
El gran poder de esta pregunta es que te asienta en el presente, te hace tomar conciencia, te vuelve responsable de lo que estás sintiendo, sin echar la culpa a terceros, y te ayuda a desarrollar una actitud más proactiva, en vez de quedarte en la mera y habitual reacción.
Cada día estamos rodeados de espejos; nuestras neuronas nos lo recuerdan constantemente. Toda relación o punto de contacto social, por breve que sea, es una oportunidad maravillosa de poder avanzar en el conocimiento y mejora de nosotros mismos.
Rubén Núñez Besteiro

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