Cuando las cosas van en una dirección distinta a la esperada, recurrir a la falta de motivación o, para el caso, de autoestima, resulta bastante frecuente.
Si nos cuesta levantarnos por la mañana de lunes a viernes para ir a trabajar, deduciremos, o incluso algunos confirmarán, que estamos desmotivados.
Si fracaso al atraer a la pareja que deseo, llegando a caer en una demencia amorosa transitoria, entonces escribiré en mi diario que tengo la autoestima por los suelos.
Nuestros problemas para levantarnos se han podido manifestar durante la semana, pero… ¡sorpresa!, durante el fin de semana la cosa parecía estar en regla. Finalmente, se puede pensar que la pareja a la que deseo conquistar está de poco a nada por la labor simplemente porque la atraigo con un nivel próximo al cero. Las cosas del querer son como son y hay que evitar darle demasiadas vueltas para no acabar dentro de un bucle cuasi infinito del que difícilmente se saldrá.
¿Fracasamos al hacer algo porque estamos desmotivados o porque el nivel de autoestima es inapropiado, o dándole la vuelta a la tortilla, estamos desmotivados o carecemos de autoestima en aquellas cosas que somos incapaces de hacer?
El mejor modo de sentirnos motivados para hacer algo es saber que somos buenos haciéndolo. Por ello es importante no renunciar durante la vida a aquellas habilidades que se nos dan bien de forma natural. Cada uno nacemos con algo que podemos explotar y compartir con el mundo. La estrategia ideal para disfrutar de una autoestima envidiable es embarcarnos en actividades que sabemos podemos satisfacer con eficiencia
Si nuestro trabajo nos da de comer, pero realmente nos interesa bastante poco, una vez más por la razón que sea (generalmente porque se aleja de nuestra vocación), quizá haríamos bien en buscar alguna ocupación profesional que se ajustara, en la medida de lo posible, a aquello para lo que estamos habilitados, en lo que somos buenos.
Si la pareja a la que perseguimos insiste en darnos la espalda, sería excelente dejar de persistir en nuestra actitud y consultar menús sentimentales alternativos.
Lo que haces bien te motiva, y te desmotiva lo que haces mal
No lo haces bien o mal porque estés desmotivado, si no que estás motivado porque lo haces bien y desmotivado porque lo haces mal.
En consecuencia, la mejor estrategia sería encontrar actividades que la persona pueda hacer bien, en las que pueda tener éxito según aquello para lo que está especialmente habilitada y capacitada. Ese sería el mejor revulsivo contra su carencia de motivación o su mejorable autoestima.
Salvo en casos extremos como depresión o ansiedad, los cuales producen inapetencia vital, lo que en términos generales entendemos por ausencia de motivación o de autoestima se puede arreglar desplazando las actividades que somos incapaces de hacer eficientemente y sustituyéndolas por aquellas en las que somos realmente buenos. Y son esas actividades las que, además, nos hacen disfrutar.
Disfrutar es el mejor estimulante de la motivación y el mayor acicate de la autoestima.
Psicología para no volverse loco, de Roberto Colom.

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