Empieza por lo que está directamente bajo tu control, aprendiendo a regular tus emociones. Aprender a dejar ir el miedo, o más concretamente, a superarlo, es una habilidad clave que puedes perfeccionar. El miedo puede hacer que evites lo que tienes que hacer, que te sientas paralizado y que te invadan sentimientos de ansiedad.
En el ámbito profesional del deporte, el miedo puede inmovilizarte, impidiéndote rendir al máximo. Tanto si temes fracasar como si tienes miedo de aprovechar una oportunidad, gestionar el miedo es esencial.
Puedes hacer algunas cosas para soltar el miedo que ya mencionaban en la antigüedad algunos sabios estoicos y la ciencia está respaldando:
En primer lugar, anota todos tus miedos. Coge un papel y anota todo lo que te acelera el corazón o te revuelve el estómago de ansiedad. Una vez que tengas la lista, rodea con un círculo los que tengan más probabilidades de alejarte de tu objetivo, es decir, de tu visión atlética. Ahora debes enfrentarte a ellos. Sí, la única forma de superar el miedo es a través de él: afrontándolo en tus propios términos. Decídete a sentir gradualmente ese
miedo y a hacerlo de todos modos. Para cada uno de tus principales miedos, visualiza lo que puedes hacer para afrontarlos cuando aparezcan.
A continuación, elabora un plan para seguir actuando a pesar de cada miedo.
Por ejemplo, si eres gimnasta y temes resbalarte ante el público, prioriza ese miedo. Haz un plan con todo lo que puedas hacer para prepararte para ese resultado. Tal vez entrenes más duro. Tal vez practiques técnicas de protección para evitar perder el agarre. Documenta todos los posibles puntos débiles que podrían provocar ese desenlace.
A continuación, ejecuta el plan. Perfecciona tus habilidades para protegerte del resultado que te aterroriza.
Otra forma de pasar a la acción es simplemente visualizarse cayendo y practicar el sentirse bien con ese resultado. La aceptación de las personas y reduce los efectos destructivos de la decepción. Familiarizarse con el peor escenario posible te ayudará a estar mental y emocionalmente preparado para cualquier cosa. El miedo a que las cosas salgan mal es mucho peor a que salgan mal. Es mucho mejor caerse delante de una multitud una docena de veces que arriesgarse a que el miedo te paralice.
Hay un montón de técnicas prácticas para utilizar en medio de un momento de miedo. Controlar la respiración es una de ellas. Respirar hondo y mantener constantes las inhalaciones y exhalaciones, incluso cuando el corazón late descontroladamente, puede regular el sistema nervioso. Y lo que es más importante, te ayuda a sentir que controlas mejor la situación. Aunque tengas poco que decir sobre el resultado final, sigues teniendo control sobre tu respiración, tu mente y tu cuerpo.
Mentalmente, utiliza la visualización positiva en esos momentos de alto riesgo para mantener la calma y centrarte. Ten una imagen o un lugar en tu mente que te llene inmediatamente de paz, ya sea imaginarte con una medalla de oro o rodeado de tu familia en la cena de Navidad.
Las personas que te rodean pueden deprimirte con sus miedos y reacciones negativas. Los vampiros energéticos son personas que te chupan la energía (no la sangre). Puede que pasar tiempo con ellos te deje agotado.
Para evitar las garras de los vampiros de energía, prueba estos consejos recomendados por la doctora Christiane Northrup, autora de Dodging Energy Vampires:
Balancearlos en gris: Roca Gris se refiere al acto de no responder de la manera que un vampiro de energía quiere. Sé breve, aburrido y desinteresado. A menudo, se sentirán desanimados por el nuevo comportamiento, pero sólo porque no les estás prestando atención. Si se preguntan por qué has cambiado, di que estás cansado. Con el tiempo, perderán el interés.
Mantener una fría indiferencia: Nunca reacciones exageradamente ni muestres demasiadas emociones ante un vampiro de energía. Les encanta alimentarse de las emociones y utilizarlas para potenciar sus arrebatos. Por el contrario, mantener la
calma y la indiferencia los desconcertará.
Aprender a decir «no»: No tengas miedo de decir que no al vampiro de energía, aunque sean infelices. Si te hacen sentir culpable, sabrás la verdad: no tienen buenas intenciones.
Sacarlos de tu vida: Si alguien te agota más de lo que te da energía, plantéate sacarlo de tu vida. Si la relación no es saludable ni beneficiosa para ambas partes, sino que afecta a tu vida e incluso a tu deporte, es hora de poner fin a las cosas.
Saber cuándo marcharse: Ofrecer simpatía a alguien que se está desahogando está bien. Pero cuando la conversación se centra mucho en los problemas del vampiro de energía, es hora de marcharse. Sabrás si ha llegado el momento cuando el vampiro energético se queje, por muchas soluciones que le ofrezcas.
Ahora es tu momento de que empieces a poner en práctica estas enseñanzas para mejorar tu fortaleza mental como deportista. Espero que te haya gustado este artículo y le saques partido.
Ruben Núñez Besteiro.

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