Descubrir el «para qué» es una de las herramientas más valiosas que podemos trabajar durante un proceso de coaching, ya sea coaching deportivo, personal, ejecutivo o de equipos, para ayudar al deportista u otro cliente a que encuentre su objetivo y pueda trazar un plan de acción para alcanzarlo. Para explicar esta herramienta os vamos a contar una historia adaptada sobre unos entrenadores de fútbol y la visión que tienen sobre su profesión.
Un día un sabio se paseaba por la ciudad deportiva de un famoso club deportivo. Desde las gradas oía a tres entrenadores dar sus consignas a los jóvenes deportistas, pero de una forma muy diferente.
Analizó la conducta del primer entrenador, el cual gritaba sin descanso, se quejaba constantemente de sus jugadores y les insultaba cada vez que hacía algo incorrecto. El segundo, utilizaba un cronómetro y un cuaderno donde anotaba todo lo que sucedía en el entrenamiento; tiempos, distancias recorridas, número de aciertos y errores. Se mostraba concentrado y no perdía detalle comprobando la calidad de su trabajo. El tercer entrenador, al igual que sus colegas dirigía a sus jugadores pero de una forma muy distinta. En su cara se veía una sonrisa constante, paraba los ejercicios e interrogaba con paciencia a sus jugadores para que descubrieran por sí mismos la forma de avanzar, tenía todo bajo control y se notaba que el entrenador se sentía realizado y amaba su trabajo.
El sabio, al ver que todos hacían lo mismo pero con una actitud muy distinta se decidió a bajar al campo de entrenamiento y preguntó a cada entrenador lo que estaban haciendo.
«¿Qué es lo que está usted haciendo?», preguntó al primer entrenador. «Estoy entrenando a una panda de ineptos que no tienen ni idea de jugar a este deporte, y además lo estoy haciendo por un mísero salario. Lo peor es que llevo así quince años y no creo que cambie mi suerte», dijo el primer entrenador.
El segundo entrenador respondió a la pregunta explicando científicamente el método de entrenamiento que seguía, las cargas y los tiempos de entrenamiento, le enseño una infinidad de gráficas que mostraban la evolución del equipo.
El tercer entrenador ya le había observado en la grada, y con su sonrisa perenne se adelantó a la pregunta y le dijo al sabio con gozo: «Estamos construyendo la mejor cantera deportiva del mundo», y después de decir eso continuó su trabajo.
La ACTITUD de los entrenadores nos ejemplifica en dónde se focaliza cada uno de ellos. El primer entrenador está en el QUÉ. Sabía cual era su trabajo, que repetía de forma monótona todos los días. Se encontraba amargado, se encontraba solo, y su trabajo no tenía sentido, excepto el de ganarse un dinerillo extra. El segundo entrenador se focalizaba en el CÓMO. Lo importante era la ejecución correcta de cada una de las jugadas, la perfección motriz. pasaba todos los días viendo como su trabajo evolucionaba y se sentí singular y satisfecho por el trabajo bien hecho.
El tercer entrenador, además de conocer la utilidad de su trabajo, veía más allá, se sentía seguro, tenía sentimiento de pertenencia, era el líder del equipo y se autorrealizaba cada día cuando entrenaba. Estaba centrado en el PARA QUÉ. Y aquí está la clave, en descubrir cuál es el propósito de nuestro trabajo.
El coach deportivo ayuda al deportista a descubrir su para qué, ya que si lo conoce estará motivado y no habrá nada que lo pueda detener. Cuando el deportista sabe su para qué, los «qués» y los «cómos» se buscan por sí mismos. Así se trabaja de una forma fluida, tienes confianza en ti mismo y trabajas hasta conseguir tu meta.

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